Ciudad de Mexico 15 de Julio.- Leer 2ª de Samuel 15. (Continuacion)
3. Un adorador de verdad tiene clara su motivación
"Y David subió la cuesta de los Olivos; y la subió llorando, llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos.
También todo el pueblo que tenía consigo cubrió cada uno su cabeza, e iban llorando mientras subían.
Cuando David llegó a la cumbre del monte para adorar allí a Dios,…"(2 Samuel 15:30 y 32)
a.Llora su condición mientras sube la cuesta.
No es fácil seguir al Señor, debemos pasar situaciones límites para ser templados conforme a su voluntad. Duele ser herido, duele ser dejado solo, duele cumplir su voluntad, pero lo hago, igual subo la cuesta.
b. Cubrió su cabeza y descalza sus pies.
Reconoce que no merece nada, que nada bueno ha hecho como para no sufrir, había pecado y el pecado lo alcanzaba. No por arrepentirnos desaparece el mal,”todo lo que el hombre sembrare eso también segará”.
Pero su actitud de humildad lo motivó a anhelar la Presencia de Dios y no otra cosa.
c. Sube a la cumbre a “adorar”.
No sube a implorar misericordia, no sube a pedir justicia ni juicio, su vida ya no le interesa, había conocido y palpado la misericordia de Dios.
Su motivación era adorar. Sube al mismo monte de los Olivos, al que años mas tarde subiría Jesús y adoraría al Padre diciéndole "Padre, que se haga tu voluntad, y no la mía".
David, en su genuina adoración, escribe el Salmo 63:
1 Dios, Dios mío eres tú;
De madrugada te buscaré;
Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela,
En tierra seca y árida donde no hay aguas,
2 Para ver tu poder y tu gloria,
Así como te he mirado en el santuario.
3 Porque mejor es tu misericordia que la vida;
Mis labios te alabarán.
4 Así te bendeciré en mi vida;
En tu nombre alzaré mis manos.
5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma,
Y con labios de júbilo te alabará mi boca,
6 Cuando me acuerde de ti en mi lecho,
Cuando medite en ti en las vigilias de la noche.
7 Porque has sido mi socorro,
Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
8 Está mi alma apegada a ti;
Tu diestra me ha sostenido.
Si queremos ser verdaderos adoradores, debemos seguir el ejemplo de David.
Si queremos de verdad presentarnos ante su presencia, debemos tener una actitud de adoración.
No solo cuando las cosas marchan bien, sino también cuando están mal.
Dios está por sobre todos nuestros problemas y dificultades.
Dios siempre nos dará la salida si nuestra confianza está en Él.
“Porque fuera de ti, nada deseo en la tierra” Solo tu presencia anhela mi corazón, cantaba David.
¿Cuál es tu canto?
¿Qué fluye de tu corazón en momentos de adversidad?
¿Qué sale de nuestro corazón?
¿Reproches?
¿Murmuraciones?
¿Venganza?
Ven ante su gloriosa presencia y deja que tu corazón sea cambiado por el Señor.
Deja que Él ponga en ti un corazón nuevo.
Un corazón agradecido.
Todos los días.
A toda hora.
Ven a presentarte ante el Señor, con un corazón contrito y humillado, si lo haces de esa forma, ten la certeza que Dios te escuchará, te levantará, te restaurará, te cobijará.
Ven a adorar al Señor.
No importan tus circunstancias, Él es digno de ser en gran manera adorado. |