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Un Líder al Servicio de Dios
"No te alabes delante del rey, Ni estés en el lugar de los grandes: Porque mejor es que se te diga, sube acá, Que no que seas humillado delante del príncipe Que miraron tus ojos" (Proverbios 25: 6 - 7)


Cuando leo en 1 Timoteo 3: 1 "Palabra fiel: Si alguno apetece obispado, buena obra desea", comprendo que aspirar a una posición de liderazgo es algo bueno y es una decisión personal.

Entonces preguntémonos: ¿Qué significa ser una líder al servicio de Dios? Esta es una reflexión importante que deberíamos estarnos haciendo permanentemente.

¿Por qué hacerlo? Es que existe una gran diferencia entre ser un líder que acepta una responsabilidad en el nombre de Dios y ser un líder que se pone en un lugar de honor con el deseo de ser vanagloriado. Esta reflexión es importante porque debemos recordar que el camino al liderazgo bíblico solamente viene por el servicio a los demás.

Hay cuatro interrogantes que debemos hacernos cuando estamos dispuestos a reflexionar en un liderazgo como un privilegio de Dios:
1. ¿Estoy escuchando el llamado de Dios a servir y lo estoy comprendiendo?
2. ¿Estoy esperando pacientemente el momento oportuno de Dios para actuar?
3. ¿Estoy dispuesto a aceptar el reto y dejar atrás mis propios intereses y deseos?
4. ¿Estoy consciente que es necesario crecer y desarrollarme para servir a otros?
Nuestras respuestas nos invitarán a ser lideres llamados a servir, a hacerlo bien hecho y con compromiso sincero.

¿Cómo sabremos que estamos en el camino correcto para ser líderes al servicio de Dios y del prójimo?

Tomemos como ejemplo una visita a un supermercado donde vemos muchas opciones de compra de un solo producto y preguntémonos:
¿Por qué se vende un producto más que otros? Investigando en este punto encontré que existen dos razones básicas desde el punto de vista del mercadeo: (1) Por su empaque y (2) Por su contenido. Una empresa sabe que un excelente producto en un mal empaque NO SE VENDE.

Si utilizamos esta analogía podríamos pensar que los líderes somos como un producto. Tenemos un contenido valioso que ofrecer ya que el Espíritu de Dios nos ha capacitado con dones y talentos, sin embargo, es importante reconocer que también tenemos un empaque. Si este empaque no es aceptado por los colaboradores, nuestro magnífico contenido dado por Dios para servir, no tendrá oportunidad de ser conocido.

¿Qué es el empaque en un líder al servicio de Dios? Es todo aspecto externo que se proyecta con los cinco sentidos. El empaque que mostremos nos abre puertas... o nos las puede cerrar. Excelentes líderes ven limitadas sus oportunidades porque han dejado de fortalecer su empaque para ser mejores para la gloria de Dios.

Entonces, ¿cuáles son las habilidades básicas que debemos fortalecer para desarrollar un liderazgo eficaz? Te sugiero las siguientes:
a) Confianza en sí mismo. 
b) Actitud positiva permanente.
  c) Visión de vida con metas inteligentes.
d) Excelentes relaciones interpersonales. 
e) Comunicación clara y convincente. 
f) Venta eficaz de las ideas. 
g) Control de las preocupaciones y del estrés. 
h) Capacidad para resolver las diferencias. 
i) Estilo de vida entusiasta. 
j) Compromiso para el trabajo en equipo.
Le invito a que se comprometa con Dios con el siguiente ejercicio:
1. Seleccione dos habilidades en las que seas muy bueno y escriba tres actividades con las que pueda fortalecerlas.
2. Luego, seleccione dos habilidades en las que se considere débil y conviértelas en oportunidades de mejora escribiendo tres actividades con que pueda desarrollarlas.

 
 
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